CRUCE DE IDEAS, CRUCE DE CAMINOS

Siempre he optado en mi blog porque se tocaran muchos y diferentes temas,que de alguna manera nos puedan ayudar a comprender y vivir mejor con el resto de las personas y con nosotros mismos…dudar y cuestionar para cambiar, o no, son opciones,muchas veces de vida

Bienvenido Iván Rodriguez

Música Recomendada

https://youtu.be/3EloEMyAW

ESPIRITUALIDAD: UN CAMINO PRÁCTICO

Comentario de Iván Rodríguez sobre

el poder transformador de la espiritualidad en su vida personal y su reflejo en el libro

“Espiritualidad y biocentrismo: una nueva tierra para una nueva compasión”

La forma en que nos conocimos Paz y yo es lo que la espiritualidad describe como un encuentro fortuito con un propósito claro, y suele entrar en la clasificación de los hechos causales. Es precisamente este escrito uno de los primeros reflejos de su causalidad encaminada a un fin, pues el fuerte desbordamiento de la ciencia estadística de algunos hechos cotidianos en los que se inscribe un encuentro así siempre obedece a un propósito superior.

La espiritualidad profunda entró en mi vida como suele hacerlo en la vida de muchos de los adultos de hoy en día en Occidente, y podría describirse como a marchas forzadas”. No obstante haber tenido siempre una inclinación hacia lo desconocido, lo misterioso y lo intangible, no fue hasta la madurez, si es que se puede hablar de madurez en algún momento de la vida humana, cuando irrumpió en mi vida lo trascendente.
Desde pequeño tuve un entorno familiar y social que indicaba, con un potente dedo acusador, cuál era el destino vital de un individuo en mis circunstancias. Buen nivel económico, prácticamente elitista, colegio de igual signo con marcada raigambre fundamentalista católica, ambiente empresarial y financiero en pleno desarrollismo de los ochenta y noventa en la capital.
Ese dedo indicaba de forma contundente, sin resquicios, cuál era el camino que tenía que recorrer. Y nunca dudé de que lo que el destino me deparaba era lo que dicho dedo paternal y sociocultural me señalaba: el triunfo en la vida, tal y como dicho dedo declaraba, de forma reglada, aquello en lo que consistía el triunfo. Éxito empresarial, familia tradicional educada en valores católicos, vida social de élite plena de contactos con los mismos objetivos vitales y la conservación del relevo del acervo material, cultural y moral recibido hasta su entrega a mi propia progenie.
Pero hasta donde mis recuerdos alcanzan, desde siempre he tenido la sensación, no identificada claramente hasta muchísimo tiempo después, de encajar en la fiesta igual que un burro amarrado a la puerta del baile. Ahora sé que dicha sensación inconsciente se manifestó en forma de rebeldía, pero solamente a medias, ya que desde el punto de vista de lo que la potente referencia externa sociocultural me exigía, cumplí aparentemente con todos sus postulados. Estudios universitarios, continuación con la empresa familiar, relaciones sociales. Mas de cerca, yo mismo iba poniendo de manifiesto inconscientemente, como un reflejo indirecto en mi experiencia vital, cómo mi encaje en todo aquello era poco menos que inviable. Y ese reflejo indirecto ahora sé que fue un alarido desgarrador de reclamo de mi independencia frente a todo aquello. Ahora sé que la también potente llamada de la referencia interna reivindicaba en mí su validez, mucho más profunda e insoslayable, por eterna, que el resto de las circunstancias del entorno.
Precisamente, la pugna entre lo que la potente referencia externa sociocultural señalaba, y ese reclamo interno, que se manifestó desde adolescente en forma de una gesta contra el mundo, una sistemática contraria a lo correcto y lo convencionalmente establecido, acabó pasando factura. Y eso es lo que siempre ocurre cuando se pretenden sostener, sin pestañear, dos sistemas de pensamiento contrarios en el débil campo de batalla de una mente en maduración.

El profundo desajuste vital que al principio salía en forma de rebeldía terminó emergiendo en una vaporosa huída hacia ninguna parte, hasta que, de repente aparecí en el escenario del caos y la ruina emocional. En ese escenario había más elementos decorativos que acompañaban al desastre emocional, como un estrepitoso fracaso profesional y social. Es decir, una crisis existencial en toda regla.
Dice otra canción que cuando ya no puede ir peor, haz un último esfuerzo, y espera que sople el viento a favor”. La rendición fue el comienzo de la paz. Dejar de sostener lo insostenible, después de doce años de guerra greco-troyana, permitió la suficiente apertura mental para que el burro amarrado soltase marras y se encaminase rumbo, por fin, a la referencia interna tantas veces desoída, ignorada y obviada. Tuvieron, como dice acertadísimamente Eckhart Tolle, que derrumbarse todas las estructuras externas para poder atisbar nítidamente que en realidad no eran nada más que un espejismo, una ilusión.
Entonces todo se fue recolocando y aparecieron, por primera vez, los principios espirituales profundos, al principio en forma de textos, después, en el seguimiento de la ahora sí reconocida referencia interna que imponía cuestionar todo lo aprendido en falso, toda la información procedente del exterior asumida sin más, para redimensionarla y ponerla en cuarentena, mientras comprobaba si superaba el nuevo contraste interno, la prueba definitiva del encaje del mundo respecto de mi sentir profundo.
Una vez que volví a ponerme en pie con los nuevos fundamentos, todo el escenario comenzó a cambiar, a clarificarse, a vaciarse de elementos y personajes superfluos y rellenarse con un pleno sentido.
La metamorfosis no fue fácil. Pues pronto aprendí que nada se conseguía con las huídas geográficas, que el camino era interno, mental y emocional, y que sencillamente imponía un cambio del sistema de pensamiento del mundo por el sistema de pensamiento del espíritu. Que todo consistía en seguir desempeñando el papel asignado en el nacimiento físico, pero con un personaje reforzado por el nuevo aprendizaje, que todo lo que tenía que hacer era continuar la obra, pero fortalecido, ahora sí, con el renacimiento en el compromiso de las realidades espirituales, en la fidelidad a la propia naturaleza divina recién descubierta en un mismo, en homenaje continuo a esa particular forma de reflejarse dicha naturaleza: la sustitución, como guía, de la falsa referencia externa del mundo y su qué dirán”, por la auténtica referencia interna del espíritu y su qué siento”.
Poco a poco, paso a paso, situación a situación y aprendizaje a aprendizaje, la clave fue convertirme en un laboratorio vital ambulante en el que se experimentaba la puesta en práctica de todos esos principios espirituales a las cuestiones de la vida diaria, de esa misma vida diaria que emprendí de joven, pero que luego afronté con una nueva colección de herramientas mucho más adecuadas.
Ahora, con la perspectiva del tiempo, sí puedo decir que cuando el estado evolutivo mental de una persona alcanza un determinado nivel, y muestra una mínima disposición al cambio, y reconoce el guía interno, entra en una planificación superior, perfecta, absolutamente detallada, que va desenvolviendo el devenir diario con ligereza y soltura, armoniosamente, sin sobresaltos, angustias ni sacrificios innecesarios.
La transformación que produce la espiritualidad, cuando se reconoce como el único rasero con el que fijar propósitos vitales, es máxima, aunque difícilmente descriptible, pues es sumamente personal, lo que la hace intransferible. En la práctica, la aplicación de la espiritualidad a mi vida trajo muchas más cosas de las que pudiera haber imaginado. En lo personal, una claridad de ideas, una paz, una tranquilidad, confianza y seguridad difícilmente imaginables. En lo profesional, exactamente lo mismo. En ambos casos, el cambio interno deviene en una imagen externa que despunta luminosa. Todas las cuestiones fluyen y se desenredan. Las relaciones personales y profesionales son plenamente satisfactorias. El potente ejemplo que ofrece la adopción de la referencia interna no pasa desapercibido y atrae a tu alrededor, como un imán, las mejores actitudes y la mejor disposición. No tanto ha cambiado el mundo, que sí, sino tú con respecto al mundo, principalmente.
Lo más importante, sin duda, es que los propósitos vitales cambian tan radicalmente, que hacer cualquier cosa, de las que antes hacías, cobra un nuevo sentido, el rompecabezas se recompone, la duda desaparece y el camino se marca claro y luminoso. Sí, sobretodo, la duda desaparece.
Después de trece años en esta nueva forma de ver las cosas, tras el renacimiento en la espiritualidad, sigo haciendo todo lo que se supuso siempre que tenía que hacer, pero de una forma muy diferente, aunque en apariencia sea lo mismo. Además, se han abierto muchas otras perspectivas de interacción con el mundo y con los demás. Una de las fases de este proceso es la solidaridad práctica, en múltiples vertientes, que va invadiendo tu día a día, en respuesta a una satisfacción máxima que debes actualizar, pues la descubres en ti en su inmenso potencial.
Una de dichas vertientes es la divulgación. ¿Si me ha ocurrido a mí, por qué no le puede ocurrir a otros? No está en mi mano tomar la decisión por los demás, pero sí acompañarles y facilitárselo cuando esa decisión sea tomada”. El libro Espiritualidad y biocentrismo: una nueva tierra para una nueva compasión” (editado en Bubok en 2018 y promocionado en http://www.espiricentrismo.org) tuvo germen en aquella reflexión y, como siempre ocurren las cuestiones que tienen que ver con la providencia superior, su redacción, junto con Alberto Terrer, coautor del mismo, fue natural, ligera y sencilla.
Es un libro de iniciación, aunque no renuncia a su carácter técnico, profundo y a su afán de tratar la espiritualidad de forma íntegra y general. Como iniciador pretende ser un puente de acceso a las dos grandes obras de la espiritualidad profunda: Un curso de milagros y El libro de Urantia. Además de pretender ser la parte general de un gran corpus de desarrollo posterior a cuestiones específicas, a facetas particulares de la vida, contiene en sí una primera aplicación a la cuestión concreta de la consideración, por el ser humano, del resto de la vida planetaria, es decir, al biocentrismo.
En ese sentido, al pretender realizar aplicaciones prácticas de la espiritualidad general, a cuestiones particulares de la experiencia de vida de las personas, hemos acuñado, Alberto y yo, el término espiricentrismo’ para describir nuestra aportación. Así, el espiricentrismo sería una corriente de pensamiento que preconizaría la aplicación de los principios de la espiritualidad profunda a todas las facetas de experiencia vital de las personas, haciendo de ellos el centro de referencia por el cual regir sus vidas.
Creo preciso advertir que mi papel no es el de un evangelizador al uso que apostola’ por mi particular creencia. Simplemente sugiero a cualquier interesado en la espiritualidad, que no se crea nada que no experimente. Que si percibe una resonancia interna con estas cuestiones, acuda a los textos con mentalidad abierta, y con un firme propósito de no aceptar nada que no pueda sentir internamente como valido, por haber comprobado por sí mismo sus resultados. Que huya de gurús y de maestros autoproclamados, pues la autocomplacencia está reñida con el progreso evolutivo espiritual. Que desmitifique el estudio de la espiritualidad, pues puede realizarla cualquiera, haga lo que haga en la vida, sin tener que dejar de hacerlo, y sin necesidad de insertarse en estructuras jerárquicas o agrupaciones sectarias. Esa pequeña prevención inicial es el mejor método para no iniciar un camino errático que pueda desenlazar en una desafección y rechazo.
Y en fin, que si tienen cualquier duda, mi disposición a explicar, aclarar y profundizar en cualquier aspecto que quieran comentar es máxima.
Iván Rodríguez

Coautor del libro:
“Espiritualidad y biocentrismo: una nueva tierra para una nueva compasión”
Empresario, profesor universitario, orientador espiritual, escritor.

Facebook: Iván Prospector Ucdm-Eldu”

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. antonia gil sierra dice:

    Yo pienso que lo breve si bueno dos veces buenísimo . Al estilo Paz es más claro y directo y me llega más, porque me entero de todo con claridad , sé si va o viene !! J

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  2. Paz dice:

    Bueno siempre hay que abrir la mente a cosas que se nos escapan y es verdad que vivimos una vida materialista,descentrada y no estamos en absoluto alineados con la naturaleza

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